Mi PLE no son (solo) apps, son personas: El corazón humano de la innovación
Por qué mis 16 compañeros del Máster son mi mejor herramienta de filtrado.
Cuando nos inscribimos en el Máster del Profesorado y entramos por primera vez en la asignatura de Innovación Educativa, muchos traíamos una idea preconcebida en la mochila: innovar es usar tecnología. Pensábamos que construir nuestro PLE (Entorno Personal de Aprendizaje) consistía en acumular logotipos: Feedly para leer, Diigo para guardar, Canva para diseñar y Twitter para "estar al día".
Sin embargo, tras estas semanas de trabajo en el CEU, he llegado a una conclusión que cambia mi perspectiva sobre cómo aprendemos: la tecnología es el andamio, pero las personas son la construcción.
La trampa de las herramientas
Es fácil caer en la fascinación por la herramienta. Nos pasamos horas configurando tableros, organizando carpetas en la nube y buscando la "app definitiva" que organice nuestro estudio. Pero, si analizamos la definición de PLE (Castañeda y Adell, 2013), vemos que no solo se trata de herramientas y fuentes de información, sino también de actividades y conexiones.
Si mi entorno se limita a un lector de noticias RSS y a una carpeta de Drive, es un entorno estéril. Es un almacén, no un ecosistema. La información está ahí, pero el conocimiento sólo surge cuando esa información se debate, se cuestiona y se comparte.
De la Red al Nodo: La PLN (Personal Learning Network)
Aquí es donde entran en juego mis compañeros. En este grupo de 17 personas que formamos el blog, he descubierto que mi verdadera potencia de aprendizaje no reside en mi capacidad individual de procesar datos, sino en mi PLN (Red Personal de Aprendizaje).
En la era de la "infoxicación", donde el problema no es encontrar información sino filtrarla, mis compañeros actúan como curadores de contenido humanos.
Cuando tengo una duda sobre normativa, no necesito bucear dos horas en el BOE; sé que un compañero ya lo ha hecho y lo ha resumido en el grupo.
Cuando encuentro un recurso educativo que me emociona, su valor se multiplica cuando lo comparto y recibo 16 puntos de vista diferentes sobre cómo aplicarlo en el aula.
Esta inteligencia colectiva es mucho más rápida y empática que cualquier algoritmo de recomendación.
Aprendizaje informal: Lo que ocurre fuera del aula
El conectivismo nos enseña que el aprendizaje reside en las conexiones entre nodos. En nuestro caso, esos nodos somos nosotros.
He aprendido tanto en los debates de cafetería o en los hilos de mensajes "off-topic" como en las lecturas obligatorias. Esa es la magia del componente social del PLE: la empatía. Una app puede darte el dato, pero sólo una persona (un compañero que está pasando por el mismo proceso de estrés, descubrimiento y vocación que tú) puede darte el contexto y el apoyo emocional necesario para asimilar ese dato.
Conclusión: Humanizar la tecnología
Con este post no quiero demonizar la tecnología; al contrario, la necesitamos para conectarnos. Pero como futuros docentes, debemos recordar que la innovación no es llenar el aula de tablets, sino llenar el aula de conexiones.
Mi PLE ha dejado de ser un diagrama estático de herramientas para convertirse en un organismo vivo. Hoy, mi entorno de aprendizaje tiene nombres y apellidos. Son 16 personas que desafían mis ideas, filtran mi información y enriquecen mi perspectiva.
La próxima vez que pienses en tu Entorno Personal de Aprendizaje, no revises solo cuántas apps tienes instaladas. Pregúntate: ¿Con quién estás aprendiendo hoy?

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