Cómo mi PLE transformó mis dotes culinarias

 Independizarse es el primer gran reto de la vida adulta, y para muchos, el más difícil ocurre frente a los fogones. En mi caso, esta transición no fue solo una cuestión de supervivencia, sino el inicio de un viaje de aprendizaje autodirigido. Mi pasión por la cocina no nación en una escuela ni tampoco por el negocio familiar, sino a través de mi Entorno Personal de Aprendizaje (PLE), donde los buenos dotes de algún familiar cercano y la inovación digial se dan la mano.

¿Qué es realmente un PLE?

Un PLE se define como el conjunto de herramientas, fuente de información, conexiones y actividades que cada persona utiliza para aprender. Según los expertos, Linda Castañeda y Jordi Adell, no se trata de una plataforma de software, sino de una forma de entender cómo aprendemos en la era digital, tomando el contraol de nuestro propio crecimiento. En mi caso, mi "cocina digital" se estructura en tres pilares fundamentales que me han permitido evolucionar desde platos básicos hasta platos más complejos y con elaboraciones más complicadas.

1. El acceso a la información: el nodo digital y el humano

La primera fase de cualquier PLE consiste en saber dónde buscar. Mi consumo de contenido provienen de dos fuentes principales. Por un lado, las redes sociales como TikTok e Instargram han sido determinantes, sus formatos visuales y rápidos no solo me enseñaron recetas, sino que despertaron una pasión que antes era inexistente. De hecho, poder conocer trucos y consejos de gente experta con un tono cercano ha sido clave.
Por otro lado, mi PLE incluye una parte humana fundamental: un familiar experto en la cocina. Ver cómo gestiona con maestría paellas para más de 25 personas me enseñó algo que ningún algoritmo puede replicar: la intuición, el manejo del fuego y la logística de cocinar a gran escala. Esta combinación entre la frescura de los vídeos digitales y la sabiduría de la experiencia familiar constituye la base de mi conocimiento.

2. La Práctica y la reflexión: del vídeo al plato

Aprender no es solo consumir contenido sino procesarlo. En esta etapa de reflexión, es donde transformo la información externa en conocimiento propio. Cada vez que intento replicar una técnica vista en redes o un plato, sigo los consejos de mi famliar. Al independizarme, cada error en la cocina se ha convertido en una lección. Esta experimentación constante es lo que me permitió pasar de platos sencillo, como podria ser una carne a la plancha, a desarrollar la confianza necesaria para participar en concursos de paellas, donde la técnica debe ser precisa y el margen de error mínimo.

3. La red de relaciones: compartir el saber

Un PLE alcanza su madurez cuando dejamos de ser solo receptores y nos convertimos en emisores. Mi participación en concursos y seguir plasmando y mejorando recetas, cierra el circulo de aprendizaje. Mis fines de semana se basan principalmente en ofrecer estos platos a mi familia y amigos y poder compartir momentos únicos con los que sigo aprendiendo. El aprendizaje en la cocina, al igual que el PLE, es dinámico y nunca termina, siempre hay un nuevo ingrediente o una nueva técnica que integrar en mi día a día.

Fuentes consultadas:
- Suay, F (2026). PLE y Herramientas de creación de contenido. Seminario Virtual. Universidad Cardenal Herrera CEU.
- Winanti, W., Fernando, E., Nurasiah, N., Basuki, S., Hasna, S., & Riyanto, R. (2024). The Current Trend of Culinary Learning from Basically and Self-taught with social media. Journal Of Applied Research In Computer Science And Information Systems, 2(1), 100-106. https://journal.proletargroup.org/index.php/JARCIS/article/view/120

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